He querido separame un poco del género de la acción y de la aventura y adentrarme en el mundo de los ratones. Es un relato totalmente ficticio, aunque, ¿quien sabe? Quizás los ratones viven en comunidad, tienen reuniones y siguen unas normas de seguridad...
¡Espero que lo disfrutéis y comentad, por favor!
"Helen recogió el paquete de comida de las manos del repartidor, le dio las gracias y entró en casa.
Desde la desaparición del señor ratón en la Segunda Guerra Gatuna, la ratona tuvo que llevar adelante a su familia, valiéndose por sí misma y por su suerte. Al poco tiempo, encontraron en una casa abandonada refugio entre los de su especie. Allí, les dieron un hogar y alimento con el que sobrevivir, junto una comunidad que les brindaba protección a cambio de servicios públicos.
La señora ratona entró en casa. No era muy grande, pero no se le podía negar su toque acogedor. Enfrente, unos pequeños cojines y una chimenea. A la izquierda, las camas de Néstor y Lucy, sus hijos. En un rinconcito, una pequeña estantería con libros, entre cuyos títulos se encontraban: El ratón perdido, Las aventuras del ratón valiente, El gato que quería ser un ratón... Encima de las camas, varios juguetes tirados y algunos descoloridos por el tiempo. Y ellos, uno con una espada de madera y otra con una varita, fingían ser el héroes que acabaran con la raza de los gatos.
A la derecha de la casita, se hallaba la cama de Helen, tapada con una sábana naranja con flores. Encima de esta, un gran cartel, donde se podía leer:
Normas de la comunidad:
-En caso de emergencia natural o ataque gatuno, no dude en refugiarse en la casa de su vecino más cercano por el túnel de emergencia.
-TODO vecino está obligado a acoger a otro. Lo contrario es expulsión inmediata de la comunidad.
-Si el repartidor de alimentos no llega a su hogar, por favor, anótelo en un papel y cuelguelo en su puerta; el vigilante se encargará de hacerle llegar los suministros.
-Cada sábado a las 9:00 habrá una reunión semanal en la sala comunitaria, con el fin de resolver todo tipo de dudas.
-Y RECUERDE: Durante un ataque, MANTENGA la calma y salga de su casa tan ligero como pueda. Podemos reponer sus muebles, pero NO su vida.
La señora ratón se sentó y observó la silla en un gran espacio sin rellenar. Allí, cada mañana, ejercía de profesora. Todos los ratoncitos acudían a ella. Y ella, aprovechando la ocasión de ser escuchada y cobrar importancia, los instruía en la cultura ratonil y en conocer sus costumbres.
-Nestor, Lucy... ¡A cenar!
Queso, leche con miel, y un poco de pan sirvieron para llenarles. Rieron, hablaron, y la cena transcurrió con normalidad.
Los niños fueron a dormir y la señora ratona les leyó un cuento; esta vez, el héroe del pueblo ratón se enfrentaba a un peligro todavía mayor... El gato mayor estaba recobrando fuerzas y pronto una guerra oscura se avecinaba.
Los dos cayeron rendidos.
Helen se tumbó en su cama y abrió un cajón. Había un montón de cartas ordenadas cronológicamente. Cogió la primera de todas, que debía ser la última. La devoró con los ojos:
Queridísima Helen:
La guerra es dura. Los gatos no aflojan resistencia, y nosotros, en menor número, no tenemos ninguna posibilidad de hacernos con la victoria. Amor mío, no pienses que aunque desaparezca de este mundo te olvidaré. Eres una prisión que me encierra, aunque esta es cómoda y no me apetece escaparme de ella. Tampoco podría.
"Mi Helen,
que alegras la tristeza de mi corazón.
que enamoras a la oscuridad más profunda,
que tus ojos rompen corazas."
No temas el miedo, ni la soledad... Pues ya la has enamorado.
Tu señor ratón.
Helen murmuró un nombre y cerró los ojos. Ahora, después de leer su cuento, podía internarse en el mundo de los sueños al que tanto ansiaba llegar. El señor ratón le dio la mano, y juntos, como siempre, saltaron por la nubes con sus dos hijos.