sábado, 8 de junio de 2013

Venganza


Muy muy buenas queridos lectores! Ya acabada la semana de examenes, podré escribir más :). Lamento mucho que hayáis tenido que esperar mucho, pero os prometo que esta semana intentaré publicar más.
Aquí tenéis!!

"Cuando su cuerpo inerte cae en mis manos, mi sentido común se dispara y empiezan a crecer dentro de mí la adrenalina y conmoción que había intentado ocultar estos días. Era obvio que yo sabía que esto pasaría tarde o temprano y que no podría evitarlo aunque quisiera.
Mi hermano había muerto.
Su cuerpo yacía entre mis manos, lleno de barro y sangre. Y en su estómago estaba clavada una lanza, dejando al descubierto una gran herida que dejaba bien claro que mi hermano no volvería en si nunca más y que yo no volvería a escuchar sus palabras y sus risas. La mera idea me hace llorar, aunque estemos enmedio de una batalla y lo mejor sería que llorara por él cuando todo hubiera terminado.
Pero para mí, en estos precisos momentos, el honor y la compustura es lo que menos me importa. Me inclino, y con todo el cuidado del mundo, le cierro lo ojos y lo tumbo en el suelo.
-Te vengaré, hermano –le susurro.
Me levanto y empuño mi espada.
En mi cabeza, la impotencia y la sed de venganza empiezan una tormenta, que me convierten en un hombre temible. Tan temible como un trueno enmedio de una tormenta.
Poco me importa ya.
Espada en mano, me dispongo a enfrontarme a mis enemigos, los asesinos de mi querido hermano. Todo mi ser arde en llamas de furia y sed insaciable de venganza.
-Pagaréis por ello. Lo haréis –susurro por lo bajo. Un murmullo en una gran tormenta.
Tan pronto como se acercan empiezo el ataque. Clavo mi espada en el pecho de uno mientras que con la otra mano saco un cuchillo y se lo clavo al soldado enemigo que está a lado. A partir de entonces, el deseo de enseñarles todo el sufrimiento crece, y empiezo a pegar cuchilladas a diestro y siniestro.
No se si son cinco, diez o veinte. Solo se que sus cuerpos yacen en el suelo, agonizantes. Unos lanzan al aire pequeños gritos de agonia, otros sufren en silencio.
Pero a mí no me importa.
Ahora no me importa nada.
Vago sin rumbo por el campo de batalla, convertido en el peor de los soldados, sumido en la mas horrible de las venganzas."

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