martes, 28 de mayo de 2013

Tan muerto como vivo


Hola!! Esta semana, no tendré mucho tiempo para escribir ya que tengo la tan poca esperada semana de exámenes. Os agradezco vuestra paciencia, que espero compensar con este relato!

"Sentado en el sofá, sujetando un libro en mano y alcohol en la otra, me dedico a derramar lágrimas por aquellos que ya no existen. Quizás debería levantarme, asumir su muerte, y volver a retomar mi vida, tal como ellos habría querido que hiciese... ¿Pero como iba a hacerlo si no podía pasar un solo minuto sin lamentar su muerte?
Después de mi baja en el hospital, llegué a casa, cogí un libro y empecé a leer. A veces me levantaba para rescatar mi único remedio para olvidar. Llevaba así semanas: sin comer, simplemente leyendo, bebiendo, recordando y llorando amargamente. La imagen de sus cuerpos inertes me quitaban todo tipo de ánimo o esperanza. Momentos así, me torturaba varios minutos, hasta que podía sumergirme otra vez en el libro, un libro que tenía dos historias: la que estaba escrita y la que estaba grabada en lo más profundo, la cual explicaba mi sufrimiento.
Quizás esa era mi vida: tan triste que se podía resumir en unos solos párrafos, tan sufrida que me resultaba imposible no sentirme incomprendido y tan llena de torturas y lágrimas que daba por seguro que nadie se interesaría en leerla."

jueves, 16 de mayo de 2013

Inevitable

¡ Y aquí la segunda parte! Os dejo la elección a vosotros: ¿tercera parte o no? Disfrutadlo!

En el momento en el que sus labios se juntan con los míos, mi cuerpo estalla ardiente, como una chispa en gasolina. Acomoda sus manos en mi cuello y cintura y me acerca más a él, tan cerca que solo somos uno. Parece que el sol está junto a nosotros, aunque se que es él el que está irradiando aquella calor.
Mi cabeza estalla de tantas emociones que se encuentran en su interior: confusión, sorpresa y –aunque me cueste admitirlo- euforia. Euforia por todos aquellos días deseando lo que había pasado hoy, por aquellas ganas reprimidas y sobretodo, porque él sentía lo mismo... Una aventura digna de un mundo fantástico.
Entonces, se separan.
Pasan unos minutos en el que ambos permanecen en silencio. Pensativos. Sin saber muy bien como reaccionar.
-¿Y ahora que? –me pregunta- ¿Me retirarás la palabra para toda la vida? –dice ironico. Un tipo de ironía que un tiempo me hacía reír, pero que ahora ni me inmuta- Vamos. Tú... tú no puedes negar que no has sentido nada.
Me levanto. No se que es lo que hago, un simple impulso. Como es el de correr por la playa intentando olvidarme de aquel chico que me había robado el corazón.
Me sigue. Se para a mi lado cuando paro a descansar. Me sujeta la cara enfrente de la suya y dice:
-Es el peor día de mi vida: me has ignorado y has huido de mí, rompiendo el corazón. No he podido aguantar que no me hablaras, por eso he decido hacerlo por la fuerza –suspira- Y ahora te acabo de besar y te niegas a hablarme. ¿Que te parece si me ayudas a mejorarlo?
-¡Pues mira! Yo llevo pasandolo fatal meses, pensando que tú no me quieres y que debería olvidarte. Y cuando trato de hacerlo tu me cojes,  me besas y me dejas más confusa –grito sin poder contenerme- ¿Y tu tienes un mal día? ¡Porque que te rompan el corazón no es nada comparado con que te lo rompan cada día!
-Pues entonces estamos a la par, porque yo siento lo mismo. ¿No te parece más justo que mejoremos este mal día que compartimos los dos?
Se acerca a mí y me abraza. Tan cerca que siento su sonrisa y  su aliento en mi cara, que me hace imposible apartarme...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Inesperado

Buenas! Primero, UnLectorMas escribirá junto a mí: os diremos quien escribe cada relato. Espero que los disfrutéis!
Hoy os traigo un relato que dividiré en dos o tres partes (depende de la inspiración). Comentad si os gusta y no dudéis en contactar conmigo para enviarme vuestros relatos o pedirme un tema en concreto... ¡Lo que querais!

"-¿Vienes? –me pregunta una voz masculina que conozco bastante bien, y que desearía no haber escuchado.
Una parte de mí –la que odio- lucha para contestarle. Aun así, reuno todas mis fuerzas para evitar que emita sonido alguno; quizás así se fuera y la olvidara. Pero como siempre, me equivocaba de pleno. 
Sin mi consentimiento (aunque dudo que sea necesario) me coje la mano y me arrastra fuera del hotel, a la playa. El sol –del atardecer- brilla de una manera especial, como si esperara algo de nosotros, y yo sabía muy bien lo que esperaba.
 Entonces, se para.
 Me permito echarle un vistazo. Un simple vistazo, que no hará daño a nadie: su pelo azabache y sus ojos azules son resaltados por la luz del sol. Lleva unos vaqueros y una camiseta de manga corta negra. Y entonces, cuando me empiezo a perder en sus ojos –que también me miran- aparto la cabeza bruscamente, porque solo era un vistazo.
 Se sienta.
 Al ver que no sigo su movimiento, resopla y me empuja hasta que caigo en la suave arena, a su lado. Contengo las ganas de reír, e intento mantener la compostura.
 -¿Porque no hablas? ¿Porque no ries? ¿Porque no me miras? –me pregunta sin poder contenerse- Antes lo hacías y ahora... ahora nada.
 Yo también lo recuerdo: esas mañanas y anocheceres donde caminábamos por cualquier paisaje, riendo, hablando... Momentos que me rompen la capa de frialdad que había instalado.
-Yo... –empiezo con lágrimas en los ojos, intentando disculparme.
Pero él me coge la cara entre sus suaves y ardientes manos y me gira hacia él.
 -Si he hecho algo para molestarte, te pido perdón –dice- Pero por favor, se la de antes. Yo...
 -¿Tú? –pregunto sin poder contenerme.
 Él se queda un momento pensativo, luego se gira y dice:
 -Yo no podría vivir sin ti.
Y dicho esto, sin pedirme consentimiento otra vez, me besa."

martes, 14 de mayo de 2013

El último recurso

Antes de nada, debo decir que este texto no es mio, si no de un tal UnLectorMas. Es pequeño pero creo que merece una ojeada asi que disfrutad. 

Se acercó a la ventana del sexto piso. Temia lo que iba a pasar. Lo que iba a ver. Lo que iba a hacer. Nunca pensó deshacerse de su bién mas preciado y tirarlo por la ventana. Pero lo iba a hacer. Es posible que lo fuera a hechar de menos. Pero ya no habia vuelta a atras. Tenia que tirarlo todo por la borda. No habia otra salida. Meditó como unas 2 horas antes de hacerlo pero no habia solución. No encontraba ninguna otra. Después de remeditarlo por última vez, lo hizo. Se desizo de su bién mas preciado: su propia vida.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Ahogando Penas


Buenas a todos! Siento no poder escribir mucho, pero el tiempo no va conmigo... Apenas me sobra! Aquí os dejo el relato:

"Se tira a la cama –intentando esconderse- mientras inconscientemente derrama unas lágrimas.  Lágrimas de pena, de tristeza, de dolor. Pero no del mismo dolor que estás pensando, sino del dolor que supone una rotura de corazón. Nunca había entendido aquella expresión, pero ahora, que parecía haber sufrido de todo tipo de torturas, sentía como su corazón se rompía en añicos, en pequeños trozos que se desplazaban sembrando la pena en todo el cuerpo.
Torturado. Destrozado. Desesperado.
Llora, llora y llora. Intenta parar, probar algún medio para consolarse, pero nada funciona: escribe, dibuja, escucha alguna canción de sus grupos favoritos... pero nada. Lo único que consigue es acrecentar su pena, porque todo lo que hace le recuerda a ella; si escribe, solo puede describirla a ella. Si dibuja, solo puede dibujar su rostro. Si escucha música, solo es capaz de escuchar la música que le gustaba a ella.
Perdido. Se encuentra totalmente perdido.
Se da una última oportunidad: se acerca al piano y se sienta en el pequeño taburete. Roza con las yemas de sus dedos las teclas de aquel instrumento.
Puede hacerlo. Sí. Sabe que puede hacerlo.
Tan pronto como empieza a tocar, nota como si una capa de protección se cerniera sobre él, cubriéndolo, protegiéndolo. Ahoga en aquellas notas cada una de sus penas: desamor, corazones rotos, sentimientos inútiles... Liberar toda esa explosión de pensamientos lo tranquiliza: le hace sentirse comprendido.
 Ahora una parte de su tristeza ha desaparecido, y la otra... la otra se sume al ritmo de la música: tranquilo, sereno, melancólico... La música le ha dado una oportunidad para arrojar todo su ser y sumirse en la paz absoluta. Y es que, todo aquello, es su razón para vivir, ya que ella ha elegido a otro, dejando un lado de su corazón –supuestamente reconstruido- totalmente incompleto.
Roto. Incompleto. Reconstruido.
 Sin duda, un corazón puro, para un alma pura."