jueves, 16 de mayo de 2013

Inevitable

¡ Y aquí la segunda parte! Os dejo la elección a vosotros: ¿tercera parte o no? Disfrutadlo!

En el momento en el que sus labios se juntan con los míos, mi cuerpo estalla ardiente, como una chispa en gasolina. Acomoda sus manos en mi cuello y cintura y me acerca más a él, tan cerca que solo somos uno. Parece que el sol está junto a nosotros, aunque se que es él el que está irradiando aquella calor.
Mi cabeza estalla de tantas emociones que se encuentran en su interior: confusión, sorpresa y –aunque me cueste admitirlo- euforia. Euforia por todos aquellos días deseando lo que había pasado hoy, por aquellas ganas reprimidas y sobretodo, porque él sentía lo mismo... Una aventura digna de un mundo fantástico.
Entonces, se separan.
Pasan unos minutos en el que ambos permanecen en silencio. Pensativos. Sin saber muy bien como reaccionar.
-¿Y ahora que? –me pregunta- ¿Me retirarás la palabra para toda la vida? –dice ironico. Un tipo de ironía que un tiempo me hacía reír, pero que ahora ni me inmuta- Vamos. Tú... tú no puedes negar que no has sentido nada.
Me levanto. No se que es lo que hago, un simple impulso. Como es el de correr por la playa intentando olvidarme de aquel chico que me había robado el corazón.
Me sigue. Se para a mi lado cuando paro a descansar. Me sujeta la cara enfrente de la suya y dice:
-Es el peor día de mi vida: me has ignorado y has huido de mí, rompiendo el corazón. No he podido aguantar que no me hablaras, por eso he decido hacerlo por la fuerza –suspira- Y ahora te acabo de besar y te niegas a hablarme. ¿Que te parece si me ayudas a mejorarlo?
-¡Pues mira! Yo llevo pasandolo fatal meses, pensando que tú no me quieres y que debería olvidarte. Y cuando trato de hacerlo tu me cojes,  me besas y me dejas más confusa –grito sin poder contenerme- ¿Y tu tienes un mal día? ¡Porque que te rompan el corazón no es nada comparado con que te lo rompan cada día!
-Pues entonces estamos a la par, porque yo siento lo mismo. ¿No te parece más justo que mejoremos este mal día que compartimos los dos?
Se acerca a mí y me abraza. Tan cerca que siento su sonrisa y  su aliento en mi cara, que me hace imposible apartarme...

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