domingo, 5 de enero de 2014

La aventura de James Reynan (III)

¡Buenas a todos! ¿Que tal estáis? ¡Disfrutad de las Navidades, que pronto se acaban!
¡Aquí tenéis el tercer relato! Si no os aclaráis, o os habéis olvidado de los anteriores relatos (correspondientes a la primera y segunda parte), recordad que siempre los tenéis a vuestra disposición cuando queráis.
¡Comentad!

"Si antes Stephan había sentido a James como a su hijo al que debía obedecer, ahora encontraba en él un joven irritante e insoportable. Aceptaba sus quejas con indiferencia, y escuchaba sin interés sus palabras. Le atribuía su desgracia, y apenas lograba disimular su odio. Si no dependiera de él para salir de aquel infierno, ya lo habría matado.
Lo que no sabía él es que aquel momento llegaría pronto.
James estaba siguiendo silenciosamente a un estraño animal cuando oyó la música. Al principio pensó que podría ser una confusión, o siemplemente, su imaginación. Pero cuando empezó a subir el volumen, supo que aquello no era producto de su solitaria locura recién desarrolada.
La siguió, como el cazador sigue a su presa. Mamtuvo el arco en mano, pero dudaba que puediera hacer daño al dueño de tan hermosa melodía. Se dejaba llevar, arrastrado por aquellas notas que ejercían una atracción extraña en él.
Y de repente, apareció ella. Una presencia tan ángelica que iluminó aquel pozo sin fin. A James se le ocurrieron millones de palabras para describirla, pero no eran suficientes para describir su belleza. Le pareció una elfa de los bosques, bailando con graciles movimientos y sosteniendo una flauta de madera.
¿Quien eres? ¿Eres nuestro salvador o vienes a dar fin a nuestro mundo?
Las preguntas resonarón en la cabeza del joven, ahora llena de una voz pura como el agua. Las respuestas se le agaloparon en la garganta.
-Mi nombre...es James Reynan. Y soy... ¿Vuestro salvador?
Sigueme.
La figura se convirtió en luz y lo condujo a la selva frondosa, más especificamente, a un sencillo campamento. No había nadie.
La luz desapareció y lo dejó allí, perdido.
-¿Donde debo ir? ¡Iluminame! Dime que camino debo tomar...
A la luz de medianoche.
Debía esperar.
Y así descubrir la verdad.
  * * *
Stephan miró al cielo impaciente. ¿Donde estaba aquel joven insolente? ¿Acaso lo había abandonado? ¿Acaso compartín su odío mutuo y había decidido valerse por si mismo?
El miedo lo asaltó. James era su único pase para llegar a su tierra, aquella por la que tanto se había lamentado.
Sumido en sus temores, se levantó y empezó a caminar. No se dió cuenta de las sombras que se agalopaban a su alrededor, de las armas mortales que llevaban consigo, y de sus expresiones, que reflejaban odio y desprecio. Y cuando quiso darse cuenta, ya estaba rodeado.
Buscó su cuchillo pero no estaba. Lo había dejado en la bolsa. Lanzarse a él era un intento suicida, al igual que ofrecer resistencia. Aquelll era para heroes. Él solo era un hombre deseoso de liberarse de aquellas sombras.
  * * * 
La hora llegó y el joven miró esperanzado a su alrededor. Al principio, no detecto un rastro de vida, pero luego, las estrellas parecieron caer del cielo, y la luces que tantas veces había admirado ahora eran personas. Entre ellas se hallaba la mujer que hacía unas horas había cautivado a James.

James Reynan -Dijeron al unísono diversas voces igual de melodiosas y agradables- ¿Has venido a derrocar las sombras que reinan en nuestra tierra? ¿Has venido a salvarnos y a devolvernos lo que tanto años hemos resguardado, lo que es nuestro? 

-¿Quienes sois? ¿Como se que sois de fiar? –dijo perspicaz- La descofianza es lo que me ha mantenido vivo, ¿y quien dice que no seais mis enemigos? –pensó que era absurdo desconfiar en estrellas, pero se obligó a mantenerse centrado.

Hace milenios, a muchos de nosotros se nos encomedó la tarea de ir a tierra, y allí restaurar la paz. Si conseguiamos salir con éxito, se nos permitirían diversos...Poderes, según tu entendimiento.
<<Cual fue nuestra decepción al encontrarnos en una tierra asolada por guerras continuas y pobreza. Allí no había paz. Solo tristeza, muerte y desolación. Y entonces encontramos una solución:
“Toda la oscuridad sería transportada a una tierra de nadie por unos pocos. Luego,  cuando los elegidos volvieran, la luz iluminaría la tierra y cumpliríamos la misión.”
Pero nadie volvió. Mandamos grupos de busqueda, mas ninguno volvió. Para completar la operación necesitabamos a la mayoría de los nuestros, así que los más poderosos y unos pocos –los que quedabamos- fuimos a la isla. 
Ni rastro de los nuestros.
La oscuridad se los había llevado, ahora eran sombras, sin alma, sin vida. Controlados por un ser terrorífico, se habían convertido en esclavos... Y pronto nosotros lo seríamos. 
Entonces descubrimos la profecía: 

“Cuando todo en las sombras este, 
y ya no quede esperanza, 
un héroe llegará, 
y a la oscuridad vencerá"

Ese eres tú. James Reynan, tu eres el heroe de la profecía.>>

 * * * 
Stephan notó una punzada en el pecho, luego una sacudida, y al final como las piernas le flaquearon y se desplomó.
Y antes que la oscuridad y el mundo de las pesadillas lo tragará, vio, sujeto en una mano, su propio corazón."

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