jueves, 4 de abril de 2013

El Cazador (Parte 2)

Aquí tenéis la segunda parte del relato de ayer. La primera parte estuvo narrada por Ian, el superviviente que se ve obligado a participar en el reto del conde. Para quien no lo haya leído:        
http://lazonademellark.blogspot.com.es/2013/04/el-superviviente-parte-1.html#comment-form
Esta segunda parte estará narrada por el punto de vista de el cazador. ¡Espero que os guste!

"...Avanzo tranquilamente entre la maleza. Yo siempre me tomo mi tiempo; se que siempre acabaré cazando a mi presa. A veces la tranquilidad asegura una victoria.
Y veréis, tal ha sido este vicio de la caza que he desarrollado una vista, un oido y un olfato inhumanos. Puedo detectar hasta el más mínimo ruido, hasta el más mínimo olor. Pero estas cualidades no os ayudaran a desvelar mi oscura historia, así que será mejor que os la cuente:
Yo era un intrépido marinero al que abandonaron en esta isla. Las frutas no saciaban mi hambre, así que empecé a cazar: al principio no dejaba de ser un inexperto joven  que intentaba –inútilmente- llevarse algo de carne a la boca. Esperé días, semanas, años a que vinieran a rescatarme, pero ese suceso nunca ocurrió. Un día desperté y ya no era un joven simpático, sino un hombre, un hombre al que le consumían la furia y la maldad. Ya no cazaba para comer, sino porque matar me calmaba, me sumía en una tranquilidad absoluta.
Aprendí a sobrevivir, contruí un enorme castillo... todo eso lo hice yo, solo, mientras planeaba mi sabrosa venganza.
Hubo un día en el que un barco atracó en la playa. No tardé en descubrir que eran los mismos marineros que me habían abandonado. Decidí hacerles sufrir todo lo que yo había tenido que aguantar a lo largo de los años.
De los seis que vinieron deje vivo a uno: al capitán. Entonces le explique todo lo que había pasado por su culpa, mientras él no paraba de disculparse. No le hice ni el más mínimo caso. Le concedí tres días con este fin: si concedía eludirme le dejaría ir. Si no lo conseguía, podía irse despidiendo de su vida. Como no, yo lo atrapé y no queráis saber lo que le hice.
Desde ese día, la caza se convirtió en tal vicio que maté a todos los animales de la isla, y cada humano que encontraba era obligado a pasar por aquel reto, que no era más su venganza y odio por la humanidad, ya que hacía tiempo que él había dejado de serlo.
Y por ahora, nadie ha conseguido sobrevivir, porque todos cometían algún error: al principio, al final, eso daba igual. Todo se reducía a esto: nadie consiguió sobrevivir, nadie lo consigue y nadie lo conseguirá.
Sigo caminando hasta que detecto un pequeño error que le costará la vida a su joven contrincante. Una huella. Una huella que conduce a lo alto de un árbol.
Esta vez no te escaparás –pienso sonriendo ligeramente."

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