miércoles, 3 de abril de 2013

El Superviviente (Parte 1)

Hoy os presentaré la primera parte de un relato (habrá tres). Recordad que este 7 de abril hay el concurso de relatos del blog. Os animo a participar y a sacar el escritor que lleváis dentro!
Aquí tenéis el enlace que os explica:
http://lazonademellark.blogspot.com.es/p/blog-page.html
Y aquí donde podéis contactar conmigo y mandarme vuestro relato:
http://lazonademellark.blogspot.com.es/p/contacta.html
Y aquí el relato:

"Corro y corro hasta que diviso una árbol de una altura considerable. Me subo y me preparo para pasar la noche –si es que puedo hacerlo.

Y ahora os preguntaréis: ¿Que es lo que esta pasando? Me temo que tendré que retroceder para que podáis seguir el hilo argumental de esta extraña historia, que yo todavía intento creer, que parece más fantástica que real.
Me llamo Ian y todo empezó cuando llegué a esta isla. El barco el cual navegaba explotó, y yo fui su único superviviente. Nadé día y noche hasta que una mañana me desperté en una hermosa playa, rodeado de una brisa marina que hacía del lugar un sitio cálido y acogedor: ¿Que peligro podía haber en un lugar como ese?
Esos día me dediqué a explorar la isla. Me atiborré de frutas que nunca había podido permitirme comer, dormí por una vez en mi vida tranquilo y en un silencio que solo era interrumpido por mi respiración.
Un día, encontré un enorme castillo en lo alto de una colina. Fui tan confiado que me atreví a entrar. Allí encontré a un hombre de “mediana” edad. Este llevaba una armadura muy ligera, y en la mano derecha sostenía un cuchillo.
Con una voz grave, me informó que esta era su isla y que el se hacía llamr su rey.También me dijo que era un gran cazador. Tal era su vicio, que había acabado con todos los animales de la isla, y que ahora se limitaba a cazar a los humanos que aparecían de vez en cuando en su isla.
A pesar del terror, no le detuve y le dejé seguir hablando. Ahora decía que me concedía tres días; si conseguía eludirlo me dejaría marchar sano y salvo, por el contrario, si me atrapaba, mi cabeza acabaría siendo otro de sus trofeos de caza.
Y ahora estoy aquí, subido en un árbol, luchando por sobrevivir, para no ser cazado. Sostengo en la mano un puñal improvisado, y me limito a vigilar guardando silencio.
De repente oigo un ruido entre los arbustos. El rey sale de ellos, sosteniendo el cuchillo de antes. Mi respiración se vuelve agitada, intentando mantener la calma inútilmente, porque el cazador a girado la cabeza justo donde estoy situado..."

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