viernes, 5 de abril de 2013

El Ganador (parte 3)

Aquí os dejo la última parte de este relato. Esta vez, volvemos otra vez al punto de vista de Ian...¡Que lo disfrutéis!

..."Cuando me doy cuenta que mi contricante me ha descubierto se que no vale la pena huir, que tarde o temprano tendré que enfrentarme al cazador. Lo más seguro es que muera, pero eso no es lo que más me importa, sino el que no podré despedirme de mis seres queridos. Me juro en silencio que no me daré por vencido, que no se lo pondré nada fácil. Si tengo que morir, moriré con un auténtico heroe.
Bajo del árbol, y me sitúo delante de él, empuñando mi mediocre puñal. Lo miro con fiereza, pero esa mirada no le afecta; aquel ser (porque claramente no era humano) no tenía miedo a nada. Este se limita a sonreir ligeramente, a pesar de que su sonrisa no inspira nada de confianza.
-Tú... -murmura por lo bajo.
-Llamame Ian -le espeto, empezando el combate.
El cazador se mueve con soltura y agilidad: es totalmente incombatible. Solo al primer movimiento, se que no saldré vivo de esta.
Él ataca, yo intento defenderme. No aguanto mucho tiempo, porque a los primeros minutos mi enemigo a conseguido desarmarme y tirarme al suelo. Me da una patada y luego apoya su pie (junto con todo su peso) en mi pecho, a un punto que me cuesta respirar. Entonces dice:
-Tú me recuerdas a alguien... Hubo una vez, un joven parecido a tí, que también tuvo que enfrentarse a mí... Aunque me cueste reconocerlo solo en el último momento conseguí atraparlo, justo como a ti. Si hubieras sido menos confiado, no habrías descuidado tus huellas, y por tanto, podrias haber escapado... Todos cometemos errores, y más en el último momento, justo cuando más confiados somos... -ahora se pone a murmurar por lo bajo, hasta que vuelve a alzar la voz- He luchado con muchos, pero nunca lo había hecho con dos personas tan iguales. ¿Y sabes a que me recordáis? A mí, en mi juventud. Yo también fui confiado cuando no debí hacerlo... ¡Pero eso que más da! ¡Lo hice! -se recrimina, agachandose, cuchillo en mano- ¡Todos sois iguales! Atrevidos, decididos, pero confiados...¡La confianza es horrible! -grita- Nadie de mí familia vino a buscarme, ¡nadie se preocupó por mí!
-Quizás estuvieron buscandote... pero no te encontraron -le susurro.
Él me agarra, pero yo sigo:
-Lo más probable es que te buscaran, pero abandonaran toda esperanza... -de repente, en mi mente aparece una imagen que me explica el enfado del cazador- Pero quizás, quizás... vinieron y tú los mataste, con tu rabia, con tu sed de venganza.
Esas palabras le duelen, porque me suelta y empieza a caminar nervioso.
-¡Vinieron! Mi padre, mi madre, mi hermano... Viajaban con la tripulación que se olvidó de mí... Yo estaba furioso: ¿Porque tanto? ¿Porque tan tarde? No me di cuenta de lo que hacía, hasta que vi sus cuerpos ensangrentados en el suelo... Les heche la culpa a los marineros, y los maté también, uno a uno, desvelando toda la rabia que me consumía -entonces hace algo que no me habría podido imaginar: me da su cuchillo- ¡Matame! Llevo años viviendo con este sufrimiento, con la peor de las torturas. ¡Acaba con ello! ¡Merezco morir!
Se que no puedo hacer nada más, que aunque lo alejara de esta isla él seguiría sufriendo... Él no se merece la clemencia, pero quizás es la mejor opción, la mejor para evitar más muertes extrañas. Sin duda alguna, levanto el cuchillo y se lo clavo, justo en el corazón.
Tumbado en el suelo, pronuncia sus últimas palabras:
-Gracias... Ian
Me vuelvo, y caigo en el suelo. Me duermo en seguida. Tranquilo, al fin al cabo. Lo único que pienso es que los días siguientes contruiría una barca, viajaría a mi tierra y así, me reuniría con mi familia, tal y como el cazador nunca pudo hacer."


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